Perder fuerza y equilibrio no es normal (aunque sea frecuente).
Resumen
Perder fuerza y equilibrio con la edad es frecuente, pero no normal. En este artículo explico por qué ocurre y cómo abordarlo desde el envejecimiento activo.
Hay algo que se repite mucho cuando hablo con personas mayores.
“Bueno, Dani… es normal. Con los años se pierde fuerza y equilibrio.”
Lo dicen con tranquilidad.
Sin enfado.
Sin miedo.
Como si fuera una ley de la vida imposible de cambiar.
Y aquí es importante matizar algo desde el principio:
que sea frecuente no significa que sea normal.
Ni mucho menos inevitable.
Porque si algo he aprendido trabajando durante años con personas dentro del enfoque del envejecimiento activo es que el cuerpo se adapta a lo que hacemos con él. Para bien y para mal.
Lo que realmente pasa cuando dejamos de hacer ciertas cosas.
Con el paso del tiempo no perdemos fuerza porque cumplamos años.
La perdemos porque dejamos de usarla.
No de golpe.
No de un día para otro.
La perdemos poco a poco, casi sin darnos cuenta.
Empezamos a sentarnos más.
A levantarnos ayudándonos con las manos.
A evitar agacharnos.
A movernos menos en ciertos rangos.
Y el cuerpo, que es muy eficiente, entiende el mensaje:
“Esto ya no lo necesitas tanto.”
Y deja de invertir energía en mantenerlo.
Lo mismo ocurre con el equilibrio.
El equilibrio no se “va” porque sí.
Se pierde porque no lo ponemos a prueba. Porque dejamos de exponernos a situaciones que lo exigen. Porque vamos siempre a lo seguro.
Eso nos da tranquilidad a corto plazo, pero nos resta capacidad a medio plazo.
El problema no es perder… es no hacer nada para recuperarlo.
Aquí aparece otro punto clave.
Muchas personas asumen que perder fuerza y equilibrio forma parte del proceso natural de envejecer y, a partir de ahí, no hacen nada. O hacen cosas que no atacan el problema real.
Caminar está bien.
Moverse está bien.
Estar activo está bien.
Pero caminar no mantiene la fuerza necesaria para levantarte del suelo.
Caminar no entrena el equilibrio que necesitas cuando tropiezas.
Caminar no te enseña a controlar tu cuerpo en situaciones imprevistas.
Por eso hay personas que caminan todos los días y, aun así, se sienten inseguras al moverse.
No es falta de voluntad.
Es falta de estímulo adecuado.
En este otro artículo explico por qué muchas veces no es la edad, sino la pérdida de confianza en el cuerpo.
El cuerpo responde… cuando se lo pides bien.
La buena noticia, y esta es muy importante, es que el cuerpo responde a cualquier edad. Siempre que el trabajo tenga sentido.
He visto personas de más de 70 años:
recuperar fuerza en las piernas
mejorar su estabilidad
volver a levantarse con seguridad
moverse con más confianza
No porque hicieran nada extraordinario.
Sino porque empezaron a trabajar lo que realmente necesitaban.
Fuerza, sí.
Equilibrio, sí.
Control del movimiento, sí.
Todo adaptado. Todo progresivo. Todo con cabeza.
Esto es la base del envejecimiento activo bien entendido: no hacer más cosas, sino hacer las cosas correctas.
Normalizar la pérdida es el verdadero problema.
Cuando normalizamos perder fuerza y equilibrio, bajamos las expectativas.
Y cuando bajamos las expectativas, dejamos de cuidarnos.
No se trata de volver a tener el cuerpo de hace 30 años.
Se trata de mantener la capacidad necesaria para vivir bien hoy.
Levantarte del suelo.
Caminar con seguridad.
Moverte sin miedo.
Eso no es un lujo.
Es calidad de vida.
Y sí, requiere trabajo.
Pero un trabajo posible, realista y bien acompañado.
El siguiente paso no es entrenar más, es entrenar mejor
Si después de leer esto te has reconocido en alguna parte, quizá el siguiente paso no sea hacer más cosas por tu cuenta, sino entender qué necesitas trabajar y cómo hacerlo.
En el próximo artículo entraré en algo muy relacionado con esto: por qué no basta con “estar activo” y qué significa realmente trabajar el cuerpo para envejecer mejor.
Y si mientras tanto te apetece hablarlo con calma, ya sabes dónde encontrarme.
Si aún no lo has leído, en este otro artículo hablo de ese primer momento en el que empiezas a pensarte cosas que antes hacías sin pensar.
Si al leer esto has pensado en ti… o en alguien a quien quieres.
Si mientras leías este texto has pensado en ti,
o en tu padre, en tu madre o en alguien cercano,
quizá tenga sentido que lo hablemos.
No para convencerte de nada, sino para ver si esta forma de trabajar puede encajar en vuestro momento y en vuestras necesidades.
¿Te ha pasado alguna vez algo parecido?
Si quieres, escríbeme y lo vemos con calma.
Sobre el autor
Dani Puchades
Dani Puchades es un profesional especializado en longevidad y envejecimiento activo, centrado en diseñar programas de entrenamiento físico para mejorar la calidad de vida de las personas mayores. A lo largo de su carrera, ha desarrollado métodos que promueven la independencia y el bienestar integral en la población senior, integrando ejercicio físico y hábitos saludables para fomentar un envejecimiento más activo y saludable.
Compartir artículo
Más artículos para aprender

Una forma sencilla de empezar a cuidarte paso a paso.
Este artículo aborda, desde una mirada cercana y narrativa, una de las dudas más frecuentes en personas mayores: querer cuidarse pero no saber por dónde empezar. A través de reflexiones sencillas, invita a iniciar el cuidado de forma progresiva, respetando el ritmo personal y sin exigencias innecesarias.

Por dónde empezar cuando sabes que quieres cuidarte, pero no sabes cómo
Este artículo aborda una de las dudas más frecuentes en personas mayores: querer cuidarse, pero no saber por dónde empezar. A través de una narración cercana, explica por qué la información excesiva puede bloquear, defiende un inicio sencillo y acompañado, y prepara emocionalmente al lector para dar un primer paso realista.

Entrenar fuerza y equilibrio no es peligroso (y por qué es justo lo que más ayuda)
Muchas personas mayores evitan entrenar fuerza y equilibrio por miedo a hacerse daño. En este artículo reflexiono sobre por qué ese miedo es comprensible, pero también por qué entrenar es, en realidad, una de las mejores formas de cuidarse.

Estar activo no siempre es suficiente (y por qué).
Este artículo aborda una creencia muy común: pensar que con “estar activo” es suficiente para envejecer bien. A través de una reflexión cercana y basada en la experiencia, explica por qué moverse no siempre garantiza fuerza, equilibrio ni seguridad, y plantea la importancia de trabajar el cuerpo con intención para mantener la confianza al moverse.

Prevención de caídas en personas mayores: entender tu cuerpo para protegerte
La prevención de caídas en personas mayores empieza mucho antes de la caída. Empieza en entender cómo funciona el cuerpo y cómo responde ante un imprevisto. En este artículo explicamos por qué nos caemos, cómo actúan los músculos para mantener el equilibrio y qué partes del cuerpo son clave para prevenir caídas. Un punto de partida claro y práctico para mejorar la seguridad, la estabilidad y el envejecimiento activo a partir de los 60 años.

Perder fuerza y equilibrio no es normal (aunque sea frecuente).
Muchas personas asumen que perder fuerza y equilibrio forma parte natural del envejecimiento. Pero que sea frecuente no significa que sea normal. En este artículo explico por qué ocurre, qué errores solemos cometer y cómo abordarlo desde una mirada de envejecimiento activo.
La comunidad senior es el lugar donde seguimos juntos.
No es un programa. No es una red social. No es un grupo más. Es el espacio que conecta a las personas que no quieren que todo termine cuando acaba una clase.