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Por dónde empezar cuando sabes que quieres cuidarte pero no sabes cómo.

Resumen

Saber que quieres cuidarte no siempre significa saber por dónde empezar. En este artículo reflexiono sobre esa duda tan común y sobre cómo dar el primer paso con calma, sin presión y con sentido.

Hay un momento muy concreto que aparece después de leer o escuchar todo esto.

No es entusiasmo.
No es urgencia.
Es más bien una sensación tranquila, pero clara.

“Sé que quiero cuidarme…
pero no sé muy bien por dónde empezar.”

Y esa duda es mucho más común de lo que parece.

Porque la mayoría de las personas mayores no están negando la importancia de cuidarse. Lo que no tienen es una referencia clara. Un punto de inicio que no les dé miedo. Algo que no suene a exigencia ni a compromiso enorme.

Quieren hacerlo bien.
Pero sin complicarse.
Sin liarse.
Sin sentir que se meten en algo que no van a poder seguir.

Cuando la información abruma en lugar de ayudar.

Hoy en día hay información por todas partes.

Ejercicios.
Rutinas.
Vídeos.
Consejos contradictorios.

Y cuanto más lees, más dudas tienes.

Un día te dicen que camines más.
Otro, que entrenes fuerza.
Otro, que tengas cuidado.
Otro, que si no haces esto, te pasará lo otro.

Y al final, muchas personas acaban haciendo lo mismo de siempre. No porque no quieran cambiar, sino porque no saben qué elegir.

Ahí es donde suele aparecer el bloqueo.

Empezar no va de hacer mucho, va de hacerlo con calma

Una idea importante que conviene repetir:
empezar a cuidarse no debería sentirse como un salto al vacío.

No debería doler.
No debería asustar.
No debería exigirte más de lo que puedes dar ahora.

Empezar bien es:

  • entender cómo estás

  • saber qué necesitas en este momento

  • avanzar poco a poco

  • tener margen para equivocarte

  • sentir que alguien te acompaña

Cuando eso ocurre, el miedo baja.
Y cuando el miedo baja, el cuerpo responde mejor.

En este otro artículo explico por qué entrenar fuerza y equilibrio no es peligroso y por qué, en realidad, es justo lo que más ayuda.

No todo el mundo necesita lo mismo.

Otra cosa que genera mucha confusión es pensar que hay una única forma correcta de empezar.

No la hay.

Hay personas que necesitan recuperar fuerza.
Otras, equilibrio.
Otras, confianza.
Otras, simplemente volver a moverse sin pensar tanto.

Por eso los comienzos genéricos suelen fallar.
Porque no parten de la persona, sino del método.

Empezar bien siempre empieza por ti.

Lo sencillo suele ser lo que mejor funciona.

Con el tiempo he visto que las personas que mejor avanzan no son las que hacen más cosas, sino las que entienden lo que están haciendo.

Las que trabajan con algo claro.
Con pautas sencillas.
Con objetivos realistas.
Con continuidad.

No necesitan grandes medios.
Ni tecnología.
Ni horarios imposibles.

Necesitan algo que puedan integrar en su día a día sin que les pese.

Cuando cuidarte deja de ser una obligación.

Hay un punto muy bonito que aparece cuando el inicio es el adecuado.

Cuidarte deja de sentirse como una obligación y empieza a formar parte de tu rutina. Como algo que haces por ti, no porque “debas hacerlo”.

Ahí es donde el trabajo empieza a dar frutos de verdad.

Más seguridad.
Más confianza.
Menos dudas.

Y, sobre todo, la sensación de que vas en la dirección correcta, aunque sea despacio.

No hace falta hacerlo solo

Quizá lo más importante de todo esto es entender que no tienes por qué hacerlo solo.

Que empezar a cuidarte no significa saberlo todo.
Ni hacerlo perfecto.
Ni tenerlo todo claro desde el principio.

A veces basta con dar un primer paso acompañado.
Con alguien que te ayude a ordenar ideas, a entender tu punto de partida y a avanzar con sentido.

Ese es, muchas veces, el verdadero comienzo.

En el próximo artículo hablaré de una forma concreta y sencilla de empezar a trabajar todo esto paso a paso, pensada para personas que quieren cuidarse sin complicarse.

Y si mientras tanto quieres hablarlo con calma, ya sabes dónde encontrarme.

Aquí hablo de ese primer momento en el que empiezas a pensarte cosas que antes hacías sin pensar.

Si al leer esto has pensado en ti… o en alguien a quien quieres.

Si mientras leías este texto has pensado en ti,
o en tu padre, en tu madre o en alguien cercano,
quizá tenga sentido que lo hablemos.

No para convencerte de nada, sino para ver si esta forma de trabajar puede encajar en vuestro momento y en vuestras necesidades.

¿Te ha pasado alguna vez algo parecido?

Si quieres, escríbeme y lo vemos con calma.

Sobre el autor

Imagen de Dani Puchades

Dani Puchades

Dani Puchades es un profesional especializado en longevidad y envejecimiento activo, centrado en diseñar programas de entrenamiento físico para mejorar la calidad de vida de las personas mayores. A lo largo de su carrera, ha desarrollado métodos que promueven la independencia y el bienestar integral en la población senior, integrando ejercicio físico y hábitos saludables para fomentar un envejecimiento más activo y saludable.

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